Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
Cortazar, Rayuela
20/12/2008
6
Nevaba detrás da ventá. Pasei a mañá a ver os coches tentando escalar a costa, moitos deles sen conseguilo. teimamos as persoas en facer aquilo que sabemos nunca lograremos.
Nunca poderei bicarte como antes, miña Sara. Como perdoarás que deixase escapar a túa man de entre os meus dedos? Non quero que volvan os ruídos, nunca máis.