Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Cortazar,
Rayuela

19/03/2009

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Mínteme
dime que nada daquilo pasou

Mínteme
crea para min nubes de algodón

Mínteme
elimina os ratros daquel sol

Mínteme
non me deixes colgada na noite daquel día
non me acariñes compasivamente os recordos
non me torturas con posturas displicentes
non me ames se sabes que eu non son amábel

Mínteme
Mínteme unha e outra vez ata que venza o sono